De eso, no soy responsable
Me da mucho miedo el pensar en la imagen que te has hecho de mi, temo no poder competir con eso, como te demuestro que estoy lleno de errores y miedos, no puedo debo protegerte y al protegerte deba entregar cada vez parte de mi alma para no hacerte daño.
Mi cuerpo aún se estremece con tu sólo recuerdo. Me han dicho si no encuentro que debería buscar a otra persona pero les respondo que tu aún estas en mí, a lo mejor tienen razón ha pasado mucho tiempo, pero sabes el amor que viví contigo fue de verdad y no un sueño, tu sólo recuerdo me da fuerzas para vivir toda una vida, y si hay otra, otra más.
Se están pasando los días y no puedo de verdad no puedo ni quiero, tu me haces bien, tus besos han quedado encendidos en mi pecho no hay momento en que no los saque para encender los míos.
Vámonos, la sola distancia me esta matando, al dejarte en tu casa y yo vuelvo a la mía mi corazón se desgarra. Tu rostro se me aparece en todas partes, soy demasiado prisionero de tus manos como para no sentirlas durante toda mi vida: hablar de ti en tu ausencia es como la herida en la que lentamente se le aplica sal.
No hay noche en que no te haga mía, sólo cierro mis ojos y te me apareces a acompañarme, me refugio a ti y tu te desvaneces, no hay noche en que no ocurra esto y tengo que quedarme con el vacío de mi cama, aferrándome al cojín sintiendo tu aroma que guardo impregnado en mis narices, como puedo hacerte existible.
Mi cuerpo aún se estremece con tu sólo recuerdo. Me han dicho si no encuentro que debería buscar a otra persona pero les respondo que tu aún estas en mí, a lo mejor tienen razón ha pasado mucho tiempo, pero sabes el amor que viví contigo fue de verdad y no un sueño, tu sólo recuerdo me da fuerzas para vivir toda una vida, y si hay otra, otra más.
Se están pasando los días y no puedo de verdad no puedo ni quiero, tu me haces bien, tus besos han quedado encendidos en mi pecho no hay momento en que no los saque para encender los míos.
Vámonos, la sola distancia me esta matando, al dejarte en tu casa y yo vuelvo a la mía mi corazón se desgarra. Tu rostro se me aparece en todas partes, soy demasiado prisionero de tus manos como para no sentirlas durante toda mi vida: hablar de ti en tu ausencia es como la herida en la que lentamente se le aplica sal.
No hay noche en que no te haga mía, sólo cierro mis ojos y te me apareces a acompañarme, me refugio a ti y tu te desvaneces, no hay noche en que no ocurra esto y tengo que quedarme con el vacío de mi cama, aferrándome al cojín sintiendo tu aroma que guardo impregnado en mis narices, como puedo hacerte existible.
<< Home