La Prueba a la Tolerancia
Al tratar infinitamente con los seres humanos, existe tanta posición personal de cómo nos enfrentamos a ellos. ¿Somos realmente sinceros al presentarnos frente a otro distinto a uno?, están las posturas, tales cómo “yo soy así, y si no le gusta mala cueva”, “yo soy como me ven”, etc., etc. Bueno a todo esto digo mentira, uno no puede ser el mismo siempre, existen principios que uno no transa, existen adecuaciones, condicionantes que moldean las actitudes. Hay personas que abiertamente van poniendo a prueba los niveles de aceptación que tenemos por el otro distinto; ser formado, creado en condiciones tan disímiles a uno, ya que si uno realmente se pone a pensar en lo distinto que podemos ser unos con otros, y de tantos que somos. Tener la disposición, voluntad y asertividad de ser alguien que escucha atento y comprometido con lo que le ocurre al otro, cuesta, se nos ve tan complejo, tan imbuido en vidas que siempre denotan apremio y urgencia que no da tiempo a los espacios, a los procesos, a las conversaciones, es aquí donde nos podemos encontrar con pequeños seres humanos que invitan a la prueba y superación personal, y una de ellas es quién en el traspaso de años, de voluntades y afectos han convertido en amiga, una amiga transgeneracional, transportadora de latitudes y emplazamientos históricos. María Teresa, pronta estuviste a cumplir un año más, de los muchos que sigues sumando y dando a ello la importancia que puedes tener en la vida de otros, es que quiero hacer de ello un registro público, sentido de afectos y cariños de aquellos para los cuales eres importante, desde Iquique para la capital va este “telegrama”.
Daymond
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