Despedida que no fue tal
Es extraño ad portas de lo que espero sea un gran cambio, me ha tenido bastante inmovilizado y muy complejizado. Me veo tan quieto, tan ensimismado y envuelto en mi, que he estado pensando como iniciar esto lo cual me tiene dando y dando vueltas.
Es un relato simple, un simple escrito de un pasaje (de tantos) me tiene expectante, sufriente y melancólico. Quiero cerrar e iniciar lo que podríamos denominar como vida.
Son tantas imágenes, lo extraño tanto, no supe explicarle como es que yo amaba. Nunca fui su padre ideal, pero tampoco fue el hijo que esperaba. Sus palabras al partir fueron obcecadas y su mirada al cerrar muy decidoras.
Recuerdo claramente el momento en que decidí llegar. Fue una conversación de aquellas que alargaban la tarde y acortaban la noche. Esa en que mezclas de miedos y monstruos bajo la cama, permitían saciar mi deseo de escuchar y ser escuchado por un niño.
Yéndose, se cierra en mí la más remota idea de reconciliación. La ausencia torna de nuevas responsabilidades aquello que mi andar va transcurriendo.
Querido y amado hijo, gracias, por que al ser esta una vida de recuerdos, aun tengo en mí recuerdos que llenan de emoción y alegría. Esporádica quizás, pero mi alegría en fin.
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