Nuevamente empieza el transcurrir
Perder al hijo que nunca fue, por el que nunca me perteneció y que nunca quiso ser parte. Era lógico, no podía ser de otra forma, como me dijeron cuando me vieron, y vieron como era, lo que era, se dio cuenta de que no había razones para querer.
Es tan extraño ello, uno va construyendo un pasar con cierta imagen de uno, reconozco cierta distorsión, pero jamás pensé que lo mió fuera tanto, en fin si es tanta la queja y son ellos, los cercanos los que arguyen ello, debe ser. Mejor sería mi vida como la tengo en mi cabeza, en la que describe como soy.
Nunca he sido ni voy a ser una imagen de autoridad, tampoco de respeto, si puedo ser mirado con afecto, pero no creo que logre más. Y el que sigue le quiero tanto, pero ya dejo de ser mi hijo, yo ruego por que no, pero esa plegaria ya no fue, el tío, con mucha pena.
Mis más pequeños podrían ser distintos, pero el modelo no lo puedo tocar.
Mucha pena